miércoles, 29 de marzo de 2017

RESEÑA HISTÓRICA DE SALENTO


Nuestro municipio es el más antiguo de la Hoya del Quindío y es a la vez el punto de partida para la gestación del Departamento del Quindío. En esta reseña resaltamos los momentos históricos que han impactado en el desarrollo social, político y económico de Salento.
 Recopilación de Hechos Históricos y corrección:

Sebastián Mauricio Rodríguez Padilla.
Vigía del Patrimonio Cultural e Investigador - Contratista Subsecretaría de Cultura, Turismo y Deporte.

Cuenta los cronistas que el 5 enero de 1830 pasó el libertador Simón Bolívar por estas tierras, transitó por el histórico Camino del Quindío o Camino Nacional, donde paso la noche en una casa hecha de paja (Tambos) en el sitio donde hoy es la vereda Boquía. Después el libertador a su regreso a Bogotá y dándose cuenta de la importancia que tenía el Camino para el país, dictó un decreto el 25 de Enero de 1830 ordenando rehabilitar el camino y se ordenó la apertura de peajes para su sostenimiento.

Así mismo pasaron por el mismo camino los científicos Alexander Von Humboldt (Por solicitud de José Celestino Mutis) y Aimé Bonpland que vieron en este territorio como una importante inventario de flora y fauna, también paso por este camino el prócer de la independencia, Antonio Nariño, donde llevó la imprenta y la traducción al castellano de los derechos del hombre por el sur del país.

12 años después del paso del libertador, el 16 de Septiembre de 1842, en cumplimiento de un decreto firmado en enero de ese año por el Presidente de la República de la época  General. Pedro Alcántara Herrán, se crea y construye una Colonia Penal en el “Valle de Boquía” sobre la orilla de la Quebrada del mismo nombre. Hacia allí llegaban prisioneros desde Santa fe, Tolima, Cauca, Antioquia y Panamá. Estos prisioneros contribuyeron a mantener en buen estado el tramo el Camino del Quindío o Camino Nacional.

Luego de eso han llegado muchas personas de sitios como la aldea de Buríticá (poblado que existió a orillas del Río Barbas) y de esa manera se han establecido pequeñas viviendas a los alrededores de la colonia y algunas a la orilla del camino, de esa manera se forma la “Aldea de Boquía”. Al año siguiente se realizó la primera Misa y se funda la primera Parroquia que servía para todo el poblado.

Años más tarde, entre 1863 a 1865, los habitantes de la aldea de Boquía decidieron trasladar la población al sitio denominado Barcinales (actual casco urbano) y cuyo nombre se debió a un árbol nativo que existía en esa época, debido a que en la aldea de Boquía era frecuente el desbordamiento de la quebrada Boquía y del rio Quindío, lo cual causaba inundaciones y daños en viviendas y cultivos. Finalmente en 1865 se nombra la Junta Administrativa para el nuevo poblado que cambia su nombre al de Villa de Nueva Salento por sugerencia del señor Ramón Elías Palau, primer administrador de la zona, delegado por los jefes de Cartago y Popayán en 1865. Palau cambia el nombre del poblado recordando la prospera ciudad de Salento de Creta fundada por el rey Idomeo.

Se levantaron las primeras casas en el marco de la “Plaza de Mosquera” (primer nombre que tuvo la plaza principal en honor al presidente de la época, Tomás Cipriano de Mosquera). En la junta administradora presidida por Palau y donde estaban personalidades como Antonio Henao, Simón Castaño, Pedro Vicente Henao, Alejandro Echeverri, Aurelio Buitrago, Bruno Arias y Joaquín Buitrago. En ese año el poblado contaba con más de 14 mil hectáreas de territorio.

Más adelante los colonos de la villa cedieron terrenos y decidieron fundar poblados en toda la región del Quindío como Filandia, Circasia, Calarcá, Armenia y Montenegro, desde allí se empieza los procesos de colonización hacia el sur de la región. En ese tiempo la villa pertenecía al Estado Soberano del Cauca como distrito. Sin embargo con las guerras civiles ocurridas en esa época y en especial la Guerra de los Mil Días y con el fin de proteger los archivos públicos, el poblado pierde su condición de distrito y el archivo pasa al corregimiento de Armenia donde finalmente se convierte en distrito en 1903. Finalmente en Septiembre de 1908 Salento recupera su condición de distrito y pocos años después se convierte en municipio dentro del departamento de Caldas que fue creado en 1905.

Años más tarde el nuevo municipio, a causa de la violencia bipartidista y de la ejecución del grandes proyectos de infraestructura como la construcción del ferrocarril y de la nueva vía Calarcá – Ibagué, pierde su posición como centro comercial y de aprovisionamiento y el Camino Nacional pierde también su importancia y económicamente se convierte en un poblado subdesarrollado por encima de Armenia y Calarcá.

En 1960, Salento y sus grupos cívicos participan en la campaña a favor de la autonomía regional de la provincia de la hoya del Quindío que en ese tiempo pertenecía al departamento de Caldas y finalmente el 19 de Enero de 1966 por votación del congreso se crea el departamento del Quindío. Desde ese momento Salento pasa ser parte del nuevo departamento a partir del 1 de Julio de ese mismo año.

En 1985 en el gobierno de Belisario Betancur, el Congreso de la República aprueba la Ley 61 de 1985 “Por la cual se adopta la Palma de Cera Ceroxylon quindiuense como árbol nacional”. En ese instante Salento se convierte en el nuevo escenario turístico en la región, luego en la vereda Cocora se establecen los primeros restaurantes, criaderos de trucha y alquileres de caballos para que los primeros visitantes conozcan de cerca el Árbol nacional. En 1988 se establece en Colombia la primera elección popular de Alcaldes, quedando como elegido como primer alcalde por elección popular el señor Jorge Enrique Arias Ocampo (Q.E.P.D.), hombre cívico por excelencia y ejemplo para las futuras generaciones de salentinos.

A pesar de que el municipio sufrió los efectos del terremoto del 25 de enero de 1999 con el daño de algunas viviendas, el desarrollo económico del mismo se vio invadido de turistas, voluntarios y visitantes de todas las regiones y de todas las nacionalidades que vinieron al Quindío a brindar ayuda en la tragedia, sacaba su tiempo para disfrutar de la oferta turística que ofrecía el pueblo en esa época.

Hoy Salento se convierte en un importante centro cultural y turístico donde tanto los turistas como sus habitantes se sienten maravillados por sus bellos paisajes, pero también de su pasado histórico que finalmente contribuyo al origen y desarrollo del departamento del Quindío, por eso su apología de PADRE DEL QUINDÍO.

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